La importancia de la alimentación para un correcto uso del Lenguaje. Método BLW

Hoy en día, estamos muy acostumbrados a ver niños/as comiendo alimentos triturados a los 2 y 3 años de edad. Lo normal para las mamás y los papás es que se agobien con la alimentación, en la mayoría de los casos prefieren que estén bien alimentados, lo demás ya llegará. Pero cometemos un error, toda la musculatura oro-facial está relacionada. Si el peque comienza a comer solido desde bien pequeñito, los músculos de su boca se formarán fuertes y será más fácil para él/ella tanto la masticación como el habla.
Debemos introducirlo como un juego, desde El Sueño de una Sonrisa somos muy partidarias de recomendar a todas las mamis y papis la alimentación con el método BLW (Baby-Led Weaning), debemos empezar con ella alrededor de los 6 meses de edad. Lo más importante es introducirlo en la mesa cuando nosotros comamos, deberemos establecer unos horarios y unas rutinas y él o ella aprenderá por imitación y verá como comemos nosotros y empezará a llamarle la atención algunos alimentos, por el color, la forma etc. Es ahí cuando tenemos que empezar la alimentación BLW, siempre los trozos de alimento que le daremos deben ser mínimo del mismo tamaño que su puño, para que no se lo pueda tragar. Ya nuestras abuelas sabían muy bien utilizar este tipo de métodos, ellas nos daban el pico del pan para que lo chuparamos cuando eramos bien pequeñitos, pues bien así es el método en la actualidad pero un poco mejorado.

Debemos acostumbrarlo a lo que nosotros solemos comer en casa, para que el peque se familiarice, en ningún momento le daremos cubiertos, el peque necesita experimentar solito, mancharse, comer, tirarlo, espachurrarlo, mirarlo, todo lo necesario para que lo acabe reconociendo. Todos sabemos que los niños/as exploran con la boca, por eso es el mejor momento para dejarle que lo haga, pero siempre que haya un adulto supervisándolo, nunca debe quedarse sólo ni siquiera un segundo, el atragantamiento en la mayoria de los casos lo saben solucionar ellos mismos, bien tosiendo o escupiendo, pero es preferible que un adulto esté atento. Se acostumbrará a llevar los alimentos a ambos lados de la boca para masticarlos, porque su maduración habrá cambiado de tomar el pecho o biberón a masticación, él o ella se dará cuenta de que tiene un alimento que se mueve en su boca, es un juego de pillarlo antes de que se vaya, esa es su manera de aprender.

 

RECOMENDACIONES

Empezaremos siempre por alimentos que no se hagan trozos para que el niño se acostumbre a cogerlo con la mano y llevárselo a la boca, como bien decíamos antes con un buen trozo del pico del pan, patata, calabacín, brócoli asados y se lo cortaremos en tiras, algunas frutas grandes como una naranja, mandarina, pomelo para que saque su jugo, y luego pasaremos a cereales como el arroz, lentejas, guisantes del tamaño mas pequeño, es decir alimentos con los que no puedan atragantarse. También podemos darle macarrones, tallarines bien cocinados para que no les cueste trabajo triturarlos. Cuando veamos que el niño/a esta madurando ya podremos trocearle todos los alimentos que queramos en trozos pequeños, para que él/ella se los lleve a la boca por sí mismo y haga el trabajo de masticación antes de tragárselo.
Con este método ayudamos a nuestro hijo/a a fortalecer los órganos oro-faciales y ayudaremos a una puesta en marcha del lenguaje de una manera muy divertida y casi sin darnos cuenta.

Que no se nos olvide, que alimentación y lenguaje guardan mucha más relación de la que pensamos 😉

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